Aunque la paciente tiene mucho que decir a la hora de elegir el tamaño del implante, hay unas medidas del pecho que hay que respetar para que el resultado sea natural.

Yo, como cirujana plástica, a la hora de decidir qué tamaño de implante poner, escucho primero los deseos de la paciente. En general se busca conseguir un pecho más redondo y lleno, más o menos grande dentro de estos parámetros, pero sobretodo natural. La demanda oscila entre una talla 90 llena (lo que correspondería a una copa C) hasta una 100 también copa C. Aunque a veces se solicitan volúmenes diferentes, estos serían los más habituales.

La talla final no depende sólo del tamaño de la prótesis, que se mide en cc o gramos. La talla final depende de la prótesis, de la cantidad de pecho que ya tiene la señora, de su contorno, e incluso de la marca del sujetador.

La prótesis tiene que adaptarse a la forma del pecho: no debe sobrepasar el ancho natural de la mama. Eso quiere decir que el diámetro debe ser algo menor que el del propio seno, ya que si no sobresaldría por los extremos y se notaría mucho, además de tener un resultado antinatural.

Ya que muchas pacientes tienen un ancho parecido, y la prótesis no sobrepasará este, el volumen mayor o menor vendrá por la altura de la prótesis. Un ejemplo: en una paciente de mama estrecha, por ejemplo 12 cm, habrá unas prótesis de altura baja, que darán poco volumen y unas de altura muy alta, que darán más copa y volumen. Entre medio tenemos varias opciones de llenado.

Según el volumen que busquemos optaremos por una prótesis bajita, que no llene mucho el sujetador o una prótesis alta, que incluso pueda sobrepasar el escote del sujetador. Así tenemos los diferentes volúmenes que conocemos: 290 cc, 340 cc, 380 cc. Además, el mismo volumen de prótesis, puede dar un resultado visual diferente dependiendo de que la paciente será bajita y delgada o alta y corpulenta.

La experiencia y la comunicación clara con las pacientes son las que ayudan a la decisión final; la solicitud de un aumento “normal” tirando a un poco grandes o un poco pequeñas y las medidas de su pecho original junto con su constitución corporal, serán las que acabaran decidiendo el implante que mejor puede adaptarse a sus deseos.



El pecho de la mujer es considerado un signo importante de feminidad. Su valor estético, social y maternal asociado a la lactancia se ha plasmado a lo largo de los siglos, ya desde la prehistoria.

Los cánones estéticos también han cambiado. Sería frívolo asociarlo a modas, pero realmente el concepto de un pecho bonito ha variado según la época. Sólo tenemos que recordar los años sesenta, cuando el movimiento “hippie”; presentaba mujeres delgadas, con poco pecho, hasta los años 80, donde algunas series televisivas presentaban mujeres socorristas con pechos enormes que crearon época.

Fuera de anécdotas, es cierto que muchas mujeres pueden dar importancia al aspecto de su pecho, por estética y por comodidad, ya que es una parte de la anatomía con la que se debe convivir día a día; un pecho considerado demasiado grande o caído puede ser una fuente de molestias continuas.

En una reducción mamaria se debe quitar la glándula que sobra, junto con la piel.

Siempre se intenta que las cicatrices sean lo más pequeñas posibles, pero si el pecho es muy grande deberán hacerse cicatrices alrededor y por debajo del pecho.

El aumento de mamas es una de las intervenciones más frecuentes en cirugía estética

El objetivo debe ser siempre intentar conseguir un resultado lo más natural posible. De prótesis, hay muchas, de diferentes tipos, marcas, formas, volúmenes … lo más importante es buscar un material de máxima calidad, que sea de confianza por el médico, y de tamaños y características que se adapten al cuerpo de cada paciente.

Hay muchas intervenciones que se pueden realizar sobre esta zona. Y no sólo en mujeres.

Pensamos que la glándula mamaria, tanto en hombres como en mujeres está sujeto a variaciones por causas hormonales, de peso, de edad, de alimentación, ingesta de anabolizantes, etc

No es infrecuente encontrar en hombres un desarrollo excesivo de las mamas, denominado ginecomastia; en la gran mayoría de casos es un proceso benigno, y sólo supone una alteración estética, que sobre todo en chicos jóvenes, puede ser vivida con cierta angustia.

En estos casos se puede extraer la glándula mamaria, se intenta por la areola-pezón para dejar poca cicatriz.

Siempre va bien recordar que tenemos que tener cuidado de la piel de la zona del pecho y del escote, lo que nos ayudará a mantener el pecho terso durante más tiempo: buena hidratación, evitar las quemaduras por el sol en toda esta zona, evitar cambios importantes de peso y ejercicios que nos ayuden a desarrollar los músculos pectorales.


Dra. Dolors Mejina

Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética. Miembro de la Academia de Cataluña de Cirugía Plástica. Miembro numerario de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética. Member of the European Board in Plastic and Reconstructive Surgery.

El objetivo de su actividad no es sólo el embellecimiento físico de la persona, si no especialmente la posibilidad de proporcionar una imagen más adecuada y positiva, mejorando su autoestima y, por tanto, su calidad de vida.

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